Sectas

Hace más o menos un año, cuando estuve de vacaciones en Meira (Pontevedra) en Septiembre de 2012, alguien llamó a la puerta de mi casa. Generalmente suelen ser vecinos quienes llaman a la puerta, muy de vez en cuando, siendo bastante discretos y entendiendo que vamos allí de vacaciones, por lo que generalmente no quieren molestar, más que para saludar muy de vez en cuando o darnos la bienvenida.

Pero esta vez fue diferente, dos mujeres de avanzada edad, una posiblemente de unos 60 y poco años y la otra más mayor, que facilmente alcanzaría los 70 y muchos fueron quienes llamaban esta vez.

Entonces fue cuando me preguntaron que si tenía 10 minutos. Obviamente yo no me quería poner a hablar con los típicos testigos de Jehová, vendedores de enciclopedias o vete tu a saber en que marrón me querían liar a mi. Además en unos 30 minutos debíamos salir rumbo a Finlandia y vuelta a la rutina. Por lo que dije sinceramente que no. Entonces fue cuando más joven me dijo que me daba un par de folletos informativos y que me los podía leer tranquilamente cuando tuviese tiempo, a lo que siguió una frase algo así como “Dios existe? existe el fin del Mundo? fantasía o realidad?”. Aquí se me vino el Mundo el cima, dudaba de si decirle que me parecía una aberración o si era mejor pasar absolutamente de todo, coger esos folletos para tirarlos inmediatamente a la basura para no perder más tiempo con estas tonterías.

Lo más curioso de todo, es que guardé finalmente estos folletos, para leerlo como artículos de ciencia ficción. Después de mucho tiempo, lo saqué de mi baúl de los recuerdos, y encontré estos folletos, que comparto con todos vosotros para vuestro deleite.

No voy a perder el tiempo transcribiendo los folletos que me dieron, simplemente he hecho fotos a cada una de las páginas de dichos folletos, poniendo algunas de las imágenes y citando textualmente algunas de las frases más insultantes que he leido en mucho tiempo y que considero una auténtica aberración. Juzgad vosotros mismos (podéis hacer clic en las imágenes para leer el texto correctamente).

Primer folleto que me dieron, titulado “Despertad!”

  • La fascinación por el fin del Mundo
  • El fin del Mundo: crecen los temores
  • El fin del Mundo puede no ser lo que usted se imagina
  • Los jóvenes preguntan “Qué puedo esperar del matrimonio? Parte 1”
  • La Biblia, un libro de profecías exactas. Parte 5
  • Una visita a los zoológicos de hoy
  • Casualidad o diseño? Los bancos de peces
  • El punto de vista bíblico “Debería usted pertenecer a una religión organizada?”
  • Maestros medievales de la medicina
  • Alternativas médicas a las transfusiones
  • Observando el Mundo
  • El polifacético limón
  • Actividades para la familia
  • “No podía parar de leer”

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Segundo folleto que me dieron, titulado: “La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová – Valora Dios a las mujeres?”

  • La triste realidad
  • Valora Dios a la mujer?
  • Dios respeta y valora a la mujer
  • Enseñanzas de la Palabra de Dios: Qué pasará durante el Día del Juicio?
  • Acérquese a Dios: “Las naciones tendrán que saber que yo soy de Jehová”
  • Lo sabía?
  • Nuestros lectores quieren saber: Tienen ministras religiosas los testigos de Jehová?
  • Carta de Grecia
  • De padres a hijos: Perdió todo por codicioso
  • Al fin conozco al Dios a quien sirvo
  • La bondad: imprescindible para agradar a Dios
  • Se da a conocer el nombre de Dios en suajili

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Entiendo que la gente pueda ser más o menos crédula, entiendo que haya conspiranoicos en según que casos, en casos medianamente aceptables. E incluso que lo cuestionen todo hasta el punto de ser poco pragmatico. Pero chorradas como esta, hacen que no distinga la línea entre lo que es un enfermo mental y gente que se monta la película con las historias más surrealistas del Mundo. Sinceramente creo que a esta gente le falta un hervor, y a los artifices de esta secta les debería caer un buen marrón por lavar el cerebro (e imagino que saquearles parte de los ahorros) a tanta gente. Que una cosa es creer en Dios (lo cual ya es bastante surrealista porque tiene la misma validez que si yo me paso toda la vida hablando de seres verdes y que me crean millones de personas y que todo sea una cuestión simplemente de fe – pero bueno) y otra muy distinta es creerse semejantes barbaridades. Así que por mi parte, los que montáis todo este tinglado de testigos de Jehová, os podéis ir simplemente a tomar por culo. Lo que hacéis no solo no es ético, sino que encima váis dando lecciones de moralidad. Así que a todos vosotros, como a los que formáis parte de esta secta, tan sólo tengo un mensaje para vosotros, “ya que sois tan religiosos, por que no le dáis la manita a Dios?”

6 Respuestas a “Sectas

  1. Aquí le dejo unas palabras, y así es como termina el libro.
    …….

    Dada en el día de la salvación, en el día primero del año uno
    (-el 30 de septiembre de 1888 de la falsa cronología)

    Guerra A Muerte Contra El Vicio: El Vicio Es El Cristianismo

    ARTÍCULO PRIMERO: Viciosa es toda especie de contranaturaleza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote: el enseña la contranaturaleza. Contra el sacerdote no se tienen razones se tiene presidio.

    ARTÍCULO SEGUNDO: Toda participación en un servicio divino es un atentado contra la moralidad pública. Se será más duro contra los protestantes que contra los católicos, más duro contra los protestantes liberales que contra los protestantes ortodoxos. Lo que hay de criminal en el ser-cristiano crece en la medida en que uno se aproxima a la ciencia. El criminal de los criminales es, por consiguiente, el filósofo.

    ARTÍCULO TERCERO: El lugar maldito en que el cristianismo ha encovado sus huevos de basilisco será arrasado, y, como lugar infame de la tierra, constituirá el terror de toda la posteridad. En El se criarán serpientes venenosas.

    ARTÍCULO CUARTO: La predicación de la castidad es una incitación publica a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de impuro es el autentico pecado contra el espíritu santo de la vida.

    ARTÍCULO QUINTO: Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala, – se le proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda especie de desierto.

    ARTÍCULO SEXTO: A la historia sagrada se la llamará con el nombre que merece, historia maldita; las palabras Dios, redentor, santo, se las empleará como insultos como divisas para los criminales.

    ARTÍCULO SÉPTIMO: El resto se sigue de aquí.

  2. Ahora mismo escuchando Pantera, Fucking Hostile.

  3. “incluso que lo cuestionen todo hasta el punto de ser poco pragmatico”

    ” hacen que no distinga la línea entre lo que es un enfermo mental y gente que se monta la película con las historias más surrealistas del Mundo”

    ■La fascinación por el fin del Mundo

    ■“No podía parar de leer”

    ■El fin del Mundo puede no ser lo que usted se imagina

    ■Observando el Mundo

    Con estos se ingredientes se construye al personaje Walter E. Kurtz

  4. Now we’re talking

    That’s what I’m talking about

  5. Es en blanco y negro, por tanto es verdad.

  6. Esto es lo que pone el diccionario por la A de,

    APOCALIPSIS.
    Justino el Mártir, que escribió hacia el año 270 de la era cristiana, fue el primero que habló del Apocalipsis.
    Se atribuye al apóstol san Juan Evangelista. En su diálogo con Trifón, este judío le pregunta si cree que ha de llegar un día en que Jerusalén
    sea restablecida. Justino le contesta que lo cree, lo mismo que los cristianos que son justos.«Vivió entre nosotros cierta persona llamada Juan, que fue uno de los apóstoles de Jesús y
    profetizó que los fieles vivirían mil años en Jerusalén.»
    Fue opinión admitida durante mucho tiempo entre los cristianos la de que ese reinado duraría mil años y en igual período creían también los gentiles, porque las almas de los egipcios habían de ocupar sus cuerpos al cabo de ese tiempo, y porque las almas del purgatorio purgaban en él, según opinión de Virgilio, también durante mil años.
    La nueva Jerusalén de los mil años tendría doce puertas en memoria de los doce apóstoles, su forma
    debía ser cuadrada, y su longitud, su latitud y altura debían ser de doce mil estadios, o sea quinientas leguas de altura. Sería muy desagradable vivir en la última planta de tales edificios, pero eso es lo que dice el Apocalipsis en el capítulo 21.
    Aunque Justino fue el primero que atribuyó el Apocalipsis a san Juan. hubo comentaristas que recusaron su testimonio fundándose en el citado diálogo con el judío Trifón, donde se dice que, según la relación de los apóstoles, Jesucristo, cuando descendió al Jordán, hizo hervir las aguas de dicho río y las inflamó. Este hecho, sin embargo, no se encuentra en
    ningún escrito de los apóstoles.
    El mismo san Justino cita confidencialmente los oráculos de las Sibilas y, además, asegura haber visto las ruinas de las pequeñas casas donde encerraron a los setenta y dos intérpretes
    en el faro de Egipto, en la época de Herodes. El testimonio del hombre que tuvo la desgracia de ver esas pequeñas casas parece insinuar que también le encerraron en ellas. San Ireneo, que nació después y creyó también en el milenarismo, asegura haber oído a un anciano que san Juan era el autor del Apocalipsis. Ahora bien, critican a san Ireneo porque
    afirmó que no debe haber más que cuatro Evangelios, porque son cuatro las partes del mundo y cuatro los puntos cardinales, y porque Ezequiel no vio más que cuatro animales.
    A ese raciocinio se llama demostración. Debemos confesar que la manera de argumentar de Ireneo vale tanto como lo que san Justino vio.
    Clemente de Alejandría sólo habla en su Electa de un Apocalipsis de san Pedro, tenido en gran consideración.
    Tertuliano, uno de los principales partidarios del milenarismo, no sólo
    asegura que san Juan predijo esa resurrección y ese reinado, sino que sostiene que la nueva Jerusalén comenzaba ya a formarse en el aire y que los cristianos de Palestina y hasta los paganos la habían visto cuarenta días seguidos al terminar la noche. Pero, desgraciadamente, la ciudad desaparecía al surgir las luces de la aurora.
    Orígenes, en el prólogo que escribió sobre el Evangelio de san Juan y en sus Homilías, cita os oráculos del Apocalipsis, pero también menciona los oráculos de las Sibilas.
    Con todo, san Dionisio de Alejandría, autor de hacia mediados del siglo III dice en uno de los fragmentos conservados por Eusebio que casi todos los doctores rechazan el Apocalipsis,considerándolo un libro carente de razón, y añade que no lo compuso san Juan, sino un
    cierto Cerinto, que se aprovechó del prestigio de aquél para dar mayor valor a sus afirmaciones.
    El Concilio de Laodicea, que se celebró en el año 360, no incluye el Apocalipsis entre los libros canónicos.
    Es curioso que en Laodicea, donde se rendía culto al Apocalipsis, se
    rechazara el tesoro que le ofrecían, y que el obispo de Éfeso, que asistió al Concilio,rechazara también un libro de san Juan Evangelista, enterrado en Éfeso.
    Todos los mortales de aquella época habían visto que san Juan se movía continuamentedentro de la fosa y hacía levantar y bajar la tierra que le cubría, y los mismos personajes que aseguraban que san Juan no estaba enteramente muerto, afirmaban asimismo que no
    había escrito el Apocalipsis.
    Esto no obstaba para que los partidarios del milenarismo siguieran sosteniendo tenazmente su opinión.
    Sulpicio Severo, en su Historia Sagrada,tacha de insensatos e impíos a los que dudan de la autenticidad del Apocalipsis; andando
    los años, y a pesar de la oposición de algunos Concilios, prevaleció la opinión de Sulpicio Severo.
    Este asunto quedó tan suficientemente esclarecido que la Iglesia decidió como indudable que san Juan fue el autor del Apocalipsis, y contra esta decisión no cabe apelar.
    Cada comunidad cristiana se atribuyó las profecías que contiene dicho libro.
    En ellas, los ingleses creen que se predecían las revoluciones que conmovieron a la Gran Bretaña; los luteranos, las que sobrevinieron en Alemania, y los reformistas de Francia, el reinado de
    Carlos IX y la regencia de Catalina de Médicis.
    De ese modo todos quedan satisfechos y tienen razón. Bossuet y Newton han comentado el Apocalipsis, pero lo cierto es que las
    declamaciones elocuentes del primero y los sublimes descubrimientos del segundo, les han dado más nombradía que sus comentarios.
    Así, dos grandes hombres, pero de muy distinta grandeza, comentaron el Apocalipsis en el siglo XVII. Newton, cuyo estudio no está en armonía con la ciencia que le hizo famoso, y Bossuet, en quien tal trabajo tenía verdadera relación con su carrera y sus méritos.
    Uno y otro dieron pábulo a sus enemigos haciendo los comentarios, y como se ha dicho en otra parte, el primero consoló al género humano de la superioridad que sobre él tenía, y el segundo regocijó a sus enemigos.
    Católicos y protestantes han explicado el Apocalipsis interpretándolo a su favor; unos y otros encuentran únicamente lo que conviene a sus intereses.
    Sobre todo, hicieron maravillosos comentarios respecto a la gran bestia de siete cabezas y diez cuernos, pelo de leopardo, pies de oso, boca de león y fuerza de dragón, y para descifrar el misterio les
    faltaba conocer el carácter y el número de la bestia, que averiguaron era el número 666.
    Bossuet supone que la bestia del Apocalipsis era indudablemente el emperador Diocleciano formando un acróstico de su nombre.
    Groto creyó que era Trajano.
    El cura de San Sulpicio, de apellido La Chetardie, muy conocido por sus singulares aventuras, probó que era Juliano, y para Jurieu era el Papa. Un predicador demostró que era Luis XIV.
    Un buen católico demostró que era el rey de Inglaterra, Guillermo.
    No es fácil hacer concordar todas esas opiniones.
    Suscitaron no menos discusiones las estrellas que desde el cielo caían a la tierra, y el sol y la luna, que intensificaron las tinieblas en la tercera parte del libro.
    Hubo también encontrados pareceres respecto al libro que el ángel hizo comer al autor del Apocalipsis, dulce para la boca y amargo para el vientre, así como también sobre el siguiente versículo:
    «Oí una voz en el cielo, como la voz de los torrentes y la voz del trueno, y armoniosa como el sonido del arpa».
    Está claro que es mejor respetar el Apocalipsis que comentarlo.
    Camus, obispo de Belly, publicó en el siglo XVI un voluminoso libro escrito contra los frailes y que un fraile secularizado compendió, titulado Apocalipsis de Melitón, porque Melitón, que fue obispo de Sardes en el siglo II murió en olor de profeta.
    En este libro, que revelaba los defectos y peligros de la vida monacal, no se encuentran las oscuridades ni los jeroglíficos del Apocalipsis de san Juan y es perfectamente claro.
    El referido obispo se parece a cierto magistrado que dijo a un togado: «Sois un falsario y un bribón. No sé si me explico claro».
    Dicho obispo dice en su Apocalipsis que existían en su época noventa y ocho órdenes de frailes con rentas o mendicantes, que vivían a expensas del pueblo, sin prestarles ningún servicio y sin trabajar.
    Calculaba que había seiscientos mil monjes en Europa.
    Este cálculo nos parece algo exagerado, pero indiscutiblemente era excesivo el número de frailes.
    Asegura también que los frailes son enemigos de los obispos, curas y magistrados.
    Que entre los privilegios concedidos a los franciscanos, el sexto les asegura la salvación, aunque hayan cometido algún crimen, si obedecen y aman la orden de San Francisco.
    Que los monjes se parecen a los monos, pues cuanto más alto suben, mejor se les ve el culo.
    Que la palabra fraile ha pasado a ser de tan execrable calificación que algunos la consideran injuriosa y como el mayor ultraje que les puedan hacer.
    Sea cual sea la condición social del lector, le ruego que fije la atención en el siguiente fragmento, extracto del libro del obispo de Belly:
    «Figuraos lo que serán el convento de El Escorial o de Monte Casino, en los que los cenobitas gozan de toda clase de comodidades necesarias, útiles, delectables, superfluas y superabundantes, porque disfrutan de ciento cincuenta mil, de cuatrocientos mil y de quinientos mil escudos de renta; por eso juzgad si el señor abad puede permitir que duerman la siesta los que quieran.
    »Por otra parte, figuraos un artesano o un labrador que no cuenta con mas recursos que sus brazos para mantener a su numerosa familia, que trabajan todos los días y en todas las estaciones como esclavos para alimentarla con el pan del dolor y con el agua de las lágrimas, y luego comparad unos con otros y veréis la preeminencia que aquéllos tienen
    sobre éstos, a pesar de haber hecho voto de pobreza.»
    He aquí un pasaje del Apocalipsis episcopal que no necesita comentarios.
    Sólo falta que venga un ángel a llenar la copa de vino de los monjes para apagar la sed de los campesinos que labran, siembran y recogen para los monasterios.
    Pero dicho prelado no hizo más que una sátira en lugar de haber compuesto un libro útil.
    Su dignidad le ordenaba decir lo bueno y lo malo; debía haber confesado que los benedictinos dieron muchas y excelentes obras, que los jesuitas prestaron grandes servicios a las bellas letras, que había que bendecir a los hermanos de la Caridad y a los mercedarios.
    El primer deber es ser justo.
    Camus se dejaba llevar demasiado por su imaginación.
    San Francisco de Sales le aconsejó componer novelas de moral, pero él abusó de ese consejo.

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