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12º dia en los Balcanes: Dubrovnik

Dubrovnik: La perla del Adriatico

Y por fin… nuestra entrada en Croacia

Trayecto Mostar – Dubrovnik (en linea recta debido a que google maps no funciona en Bosnia Herzegovina)

Un poco de cultura sobre Dubrovnik: Dubrovnik se fundó para unir dos pequeñas ciudades: Laus que estaba en una pequeña isla al sur de la costa dálmata y Dubrava un asentamiento eslavo en una colina. La ciudad se llamó oficialmente Ragusa hasta el año 1916. En el siglo VII, los habitantes de la región para escapar de las invasiones de los ávaros que destruían sus casas en Ragusa Vieja – Epidauro (Cavtat), se refugiaron en un pequeño pueblo de pescadores, sobre un grueso roquedal, y lo fortificaron. Este refugio grecolatino se mezcló con los eslavos. Los árabes no tardaron mucho en interesarse por este puerto cada vez más próspero y lo atacaron en el siglo VIII. En el siglo IX, Ragusa era ya la ciudad más importante de Dalmacia, y formaba una pequeña Comunidad Ragusina bajo el amparo de Bizancio, para luego estar bajo dominio de la República de Venecia hasta 1358 cuando con el tratado de Zara (Zadar), pasa a ganar su independencia y a llamarse República de Ragusa, pagando un tributo anual al rey de Hungría.

La ciudad y su contorno municipal ocupaban apenas una superficie aproximada de 1 km², pero sus navíos surcaban todos los mares del Mediterraneo, desde el Adriático hasta el Bósforo. Disponía de su propia flota de guerra para defenderse, pero no fue suficiente para impedir que los normandos se adueñaran de la ciudad en 1081. En el siglo XII se erigieron murallas alrededor de la nueva ciudad para protegerse de las invasiones que venían, tanto de Oriente como de Occidente. A finales de dicho siglo, Ragusa era una de las Repúblicas que escogía a su gobernante de manera democrática. La pujante república de Venecia, cuyos barcos hacían escala en la costa dálmata, anhelaba anexionarse este puerto estratégico para sus fines comerciales. La armada veneciana se puso en movimiento en 1205 y conquistó la ciudad, conservándola hasta 1358. Ragusa era llamada por los habitantes que residían fuera de la ciudad, con el nombre de Dubrovnik (del término ilirio dubrava, bosque de robles) y después de la absorción de los suburbios eslavos, consiguió un estatuto especial. Tras aceptar el nombramiento de un obispo, los raguseos conservaron el control comercial y político de su ciudad. Al compartir los poderes, consiguieron mantener sus principales prerrogativas en los asuntos ciudadanos. Cuando Venecia se retiró de Dubrovnik, aparecieron los turcos por el este. En 1364, es decir, 24 años antes de la famosa batalla de Kosovo, Dubrovnik firmó con el sultán del Imperio otomano un tratado de alianza y protección, el primero establecido entre un país musulmán y un Estado cristiano. Gracias a este acuerdo, Dubrovnik fue respetada por la invasión otomana que pasó muy cerca sin reparar en ella. El límite histórico de la expansión turca corresponde exactamente a la frontera actual entre Croacia y Bosnia-Herzegovina. Los turcos se detuvieron en la cima de la montaña que domina como una muralla natural la ciudad, pero no descendieron. Concedieron una especie de privilegio a esta pequeña ciudad cristiana (católica, no ortodoxa) activa, apaciblemente ocupada en la industria y el comercio. A cambio de la protección, Dubrovnik debía pagar un tributo al sultán. Una delegación se dirigía cada año a Constantinopla para cumplir la formalidad. Aquélla debía permanecer un año en el lugar, sirviendo de esta manera de rehén hasta que llegase el siguiente tributo. Ragusa llegó a tener consulado en Sevilla y envió en las carabelas de Colón a dos de sus marinos en el primer viaje del Almirante.

En la época de su máximo esplendor (siglo XVI), la flota de Ragusa se componía de doscientos barcos. La expansión prosiguió hasta abril de 1667, cuando un gran terremoto destruyó casi por completo la ciudad causando la muerte de casi 5.000 personas. Napoleón se apoderó de territorios situados al sur de los Alpes, en el litoral adriático, entre Trieste y Dubrovnik y se precipitó sobre ellos. En 1808, un decreto napoleónico puso fin a la República de Ragusa, que fue incorporada en 1809 a las Provincias ilirias con la capital Ljubljana. El mariscal Marmont (duque de Ragusa) se convirtió en el gobernador de las Provincias ilirias (1809-1813) bajo control de Francia. En 1815, en el congreso de Viena, fue abolido el Imperio napoleónico. Cuando el Imperio de los Habsburgo adquirió estas provincias después de 1815 en el Congreso de Viena, las nuevas autoridades imperiales instalaron una nueva administración burocrática, que mantenía fundamentalmente el sistema oficial de lengua italiana, el Imperio Austrohungaro duraria hasta la epoca de la Primera Guerra Mundial donde tanto en esta como en la Segunda Guerra Mundial, ubrovnik se hundió en el marasmo.

Vivió como una ciudad empobrecida hasta su liberación. El papel que tuvo Dubrovnik en la nueva Yugoslavia monárquica como la comunista, era de gran importancia. Durante la época de Tito, Dubrovnik salió de su ostracismo y encontró una cierta prosperidad y sobre todo dignidad, convirtiéndose en el centro de veraneo más solicitado del país,.Cuando el sistema se hundió en 1991, Yugoslavia se desmembró y la guerra explotó inmediatamente después. En 1991 los electores de la región de Dubrovnik votaron, casi de forma unánime, por la república de Croacia independiente de la Yugoslavia, puesto que desde el punto de vista de la federación de a los lados de estos, repúblicas eslavas, esta era solo una secesión de su antiguo territorio. Para detener ese proceso de independencia el ejército, compuesto en su mayoría por serbios y montenegrinos, declaró la guerra a los croatas. Lanzó un ataque de extrema virulencia (terrestre, marítimo y aéreo al mismo tiempo) sobre Dubrovnik. La ciudad, desarmada, fue asediada durante seis meses. La mayoría de los combatientes de la ciudad erán soldados herzegovinos, los cuales no tuvieron respeto, con los grandes monumentos, colocando morteros, a sus costados, la gente de Dubrovnik huyó o no luchó. También entre la gente culta y urbana, había mucha rabia contra Belgrado, por que Dubrovnik siempre estuvo mas ligado a ella que con Zagreb. No se tiene claro hasta hoy las verdaderas motivaciones del asedio a la ciudad, por que si las fuerzas yugoslavas, muy superiores en número y fuerzas, habrían querido destruir la ciudad, con el nivel de fuerza que contaban, estas habrían quedado reducidas a cenizas.

En el transcurso de estos años negros, no acudió ningún turista a Dubrovnik; sólo había grupos de desplazados, totalmente traumatizados, hacinados en las habitaciones de los hoteles. Cerca de 33.000 personas se vieron obligadas a dejar sus hogares. Bombardeos, pillaje, incendios y destrucción. El balance fue desastroso: millares de obuses asolaron las iglesias, los palacios, las mansiones históricas. Uno de cada tres edificios se vio afectado y una decena de casas fueron totalmente destruidas. Más de 2.000 impactos de bala en los muros, centenares de avenidas agujereadas por las explosiones de las bombas. Pero no se destruyó ni un pedazo de muralla: “La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo”, es el lema ancestral de esta ciudad. Hoy, Dubrovnik ha reencontrado la libertad: casi han desaparecido las huellas físicas de la guerra. Se han reparado los tejados y la prosperidad está cada vez más al alcance de la mano con el paso de los años como consecuencia de la apertura al turismo.

Uno de los 4 puestos fronterizos que nos toco pasar para llegar a Dubrovnik. El autobus no recuerdo lo que costo imagino que unos 10 euros.

Maikel como de costumbre, avisando a su familia que se encontraba bien

Vistas al mar en Dubrovnik

La fortaleza de Dubrovnik, aquello era realmente bonito, pero caro… era como el Monaco del Adriatico. La verdad es que era un poco todo fachada, uno llega esperando ver unas playas perfectas, lugares chulos donde salir, etc… y luego se encuentra que no hay playas y que sino llevas tu propio yate es un sitio en el que por lo general no te ‘puedes pegar un bano’. Ves tambien mucha gente que intenta ir con ropa de glamour pero que luego no dejan de ser unos pobres desgraciados como tu sin mucho dinero y que realmente no tienen ningun yate aparcado ahi. Los irritantes precios engordados descaradamente hace que sientas como tiras el dinero, sin nombrar los malditos mosquitos tigre.

Como no, Dubrovnik… lugar de parada obligatoria para los cruceros (y de ahi las clavadas en los precios a los turistas)

En la fortaleza tambien hay piel rojas!

Bonitas vistas… pero no hay playas en Dubrovnik, asi que a menos que tengas yate te la han clavado 2 veces (una por los precios y otra porque no era lo que esperabas)

Jugando con una guillotina… si es que este chaval no se como aun esta vivo

Cuando llegamos al ‘hostal’ habia gente fuera en NUESTRA terraza, vamos que no me podia despelotar, ni teniamos intimidad ni nada de nada… la mujer que nos engancho se lo habia montado bastante mal, pero bueno, habia que aguantar con la Sobe room esta de mierda si no queriamos pagar por un hostal 50 euros.

El que realmente no paso miedo de los 3, fue Frontis porque como es un robot no tiene sentimientos, aqui vemos un ejemplo este robot Terminator modelo T1000.

Referencias:

http://es.wikipedia.org/wiki/Dubrovnik